Memorias de este blog

Si pudiera hacer un recuento de todas las entradas que contiene este blog no podria, realmente, enumerarlas. "Diario de un Monomaniaco" se ha convertido en toda una bitacora de viaje, una lección de vida, un viaje infinito.

Las letras contenidas son mas que solo artilugios bien elaborados, son la puerta de entrada a un enorme caudal de conocimiento abstracto que he de heredar a quien lo sepa valorar. Se que he hecho mal y sera muy difícil de perdonar el olvido, nuevamente se entremezclan en mi mente las etapas que como blogista he atravezado, y es inevitable no relacionarlas con la persona que me otorgó una sonrisa eterna y unos dedos rápidos en la escritura.

Diario de un Monomaniaco es toda un aventura, y no pienso aún darla por terminado. Es por eso que ahora lanzo monomanias.com un sitio en el que hablaré de la literatura, el fenómeno Social Media y el emprendimiento. No obstante, guardaré en secreto este espacio, mi diario, para aquellas cosas adentradas en mi cerebro de escritor. Quizas algun día mi novia leerá estas cosas. Tal vez mis hijos aprenderán de que su padre tambien fue un idiota, que se cayo (y se calló) muchas veces. Que no son los únicos en cometer errores.

Vuestro servidor
Pablo Sánchez

Repeticiones

¿Cuantas veces te he dicho que te amo?. Porque son incontables las veces que el viento a llevado tal mensaje a tu piel. ¿Puedes sentir, en tu piel de seda, las multiples caricias que las palabras ofrecen? Quisieran desdoblarse las letras e inundarte por completo en la mágia de los días. Te escriben como si fueses una estatua lejana, que se mantiene silente y vivaz. ¿Cuantas veces mis palabras, trastocadas en el viento, te han tomado de la cintura y susurrando han dicho que te aman?

¿Qué se ama cuando se ama?



dedicado a...(pausa)... todas


¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?


¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?


Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.


Gonzalo Rojas



Reminiscencias del paraiso: Avalón

Año: 3678 D.G.R. (Despues de la Gobernación Real)

Lugar: Bosque de la llanura baja

El viento trotaba leve por las faldas de gran monte Moghöli, lugar aledaño al gran bosque de Moria, territorio virgen que en antaño tiempo estuvo cubierto por industrias metalúrg
icas. Hoy parece territorio inexplorado por la raza humana. La naturaleza y el tiempo se encargaron de cubrir todo en derredor.

Tanto ha pasado y aún estoy aquí, con el tiempo dete
nido en la inmensidad. Mis ojos divagan en la sombras que forma el bosque y la mente piensa en el recuerdo de aquellos que ya no están. El viento mece el negro crin de Avalón, mi fiel caballo. Son 13 años los que ha estado a mi servicio y por 5 años mas vivirá junto a mi. La gente que dejé se encuentra en sus casas como a 18 días de camino. Mientras recorro junto a Avalón los espacios de esta vasta tierra, me pregunto a cuanto tiempo estaremos sin ver rostros nuevos. Hace milenios desee emprender estar marcha y heme aqui pues, con mi caballo y algo de alimento, recorriendo los lugares que el tiempo embelleció. El cielo raso es mi techo y la húmeda hierba mi lugar de descanzo. Seguiré vagando hasta encontrar mi sitio en la lejanía de esta tierra, como el errante que nunca fui.

Cuando despierto escucho a Avalón pastando unos cuantos metros mas allá. No podré seguir mi camino, la cienaga de Swither es larga y pesada de atravezar y ya la tarde comienza a desfallecer, asi que rápidamente armo una pequeña pira de fuego con la cuál pasare la noche. Una vez mas caigo rendido ante las maravillosas Perseidas que aparecen todos los años en esta época. Creo que conte 31 estrellas fug
azes antes dormir.

Alquimia, la palabra se repite en mi mente. Alquimia... Alquimia.
Veo en gran palacio, manantiales fluyen por sus costados y bellos adornos engalanan tan majestuoso lugar. Extrañamente esta deshabitado, todo se ve confuso.
Alquimia, la palabra se repite en mi mente. Alquimia... Alquimia.

Despierto con un sabor metalico en la boca, mis ropas de la Epoca Victoriana cuelgan en las ramas de arbol donde las dejé, todo esta en orden salvo Avalón, que ha desaparecido. Junto mis cosas y sigo sus huellas, se diriguen hacia la cienaga. Atravieso la inmensidad bajo los primeros rayos del sol. "No es la primera vez que desaparece" -digo-. Al instante una especie de sinapsis invade mi mente conectando los recuerdos con mis sueños. Reconozco el lugar, la cienaga. Se donde se encuentra Avalón. le habia contado muchas veces sobre mis deseos, no puedo creer que fuera mas rápido que yo. Me lanzo a correr por la amplia cienaga, atraviezo arboles ya conocidos por mi. "Me encuentro cerca" - repito-.

Al final del camino se encuentra él, con la cabeza erguida y la mirada fija. Me acerco, subo a su montura y observo la visión. Un castillo enorme con torrentes que fluyen desde la cienaga hasta los limites de la región, bañando los lados de la contrucción. Hemos llegado, nuestro paraiso.



El oficio hipomaniaco - Parte II

Sin sueño. Fuga de ideas. Verborrea al hablar, al escribir y una punzante aceleración del pensamiento. Hipomanía.

Confirmación empírica. El escritor común sufre de hipomanías al escribir. Pero no solo el escritor: músicos, dictadores, publicistas, comunistas, contadores y ladrones todos por igual reciben su dosis hipomaniatica para desempeñar las labores técnicas de su oficio. Me fui dando cuenta de aquello mientras contaba las vetas que existen en el cielo de mi habitación. Pero, ¿cómo es posible que la simple "combustión química", como encender un fósforo, cause tanto estrago-maravilla dentro de la mente humana? Esta vez no quiero averiguarlo. No obstante, me agrada la idea de que un detonante atiborre mi pensamiento de creatividad y lo llevé al máximo limite permitido. ¿Alguna vez alguien habrá muerto de sobredosis de verborrea?

Ahora me consume encontrar la forma de autoinducirme tal conducta. Dicen que los Psiquiatras le inducen a los pacientes tal conducta para superar los casos de depresión extrema. Pero yo no estoy depresivo, y una excesiva hipomanía tal vez cause que mi cura se convierta en enfermedad. Solo busco escribir mejor, asi que volvamos a eso, la escritura.

En la primera parte mencioné a cierto autor que me dio las primeras luces acerca de la relación clínica/literaria de la poesía. Transcribiré algunos versos claves para es desentrañamiento del misterio, aunque si lo desean pueden leer el escrito completo.

Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.

Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
[...]

Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
[...]

La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dada en lugar de servir para algo.
[...]

Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.

[...]

Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.

Llegado a este punto, usted lector, podrá comprender hasta que punto la poesía puede causar estragos en el alma de quien la escribe. Claro, leerla puede ser del todo hermosa, regalársela a su amada todo un dicha, pero detrás de cada letra hay dosis de sangre y locura, y cierto atisbo de irracionalidad hipomaniaca. Pero aún persiste mi duda: ¿Cómo inducir tal estado? Yo anhelo crear versos perfectos, y me noto que es necesario codearse con la locura y la muerte para lograr tal efecto. Espero escribir una tercera parte intentando descifrar tal enigma.